Archivado en aventura, consejos, deporte, destinos destacados, turismo ecológico
No Gravatar

Existe un sitio donde la vertiginosidad del mundo se detiene: el Valle de Aosta. Entre los picos de sus montañas nevadas, acariciados por el aire limpio de los pinares y adormecidos por el discurrir de las aguas del río; todo parece recubrirse de una atmósfera ultraterrena. Por eso no es extraño vislumbrar aquí y allá el perfil de antiquísimos conventos donde los monjes buscaban la paz espiritual o encontrar grupos de jóvenes acampados que practican la meditación zen.

El Valle de Aosta está situado en los Alpes saboyanos, colindando con Francia. Precisamente en esta zona se encuentran los picos más altos de Europa donde resalta la imponencia de los más de 4.000 metros del Monte Blanco.

Si se busca un sitio realmente mágico donde entrar en contacto con la naturaleza y disfrutar a la misma vez de todas las comodidades modernas entonces debemos dirigirnos al pueblo de Cogne con su Parque Nacional Gran Paraíso, el más antiguo y famoso de todos los parques de Italia.

Recorrer esta zona depara continuas sorpresas. Se comienza en las enormes extensiones de valles cultivados donde pastan plácidamente las vacas con sus típicas campanillas pero a medida que comienza la escalada se aprecia la foresta de pinos, los ríos alpinos que corren impetuosos y en ocasiones caen formando cascadas atronadoras y finalmente, si están bien entrenados y los pies lo soportan, se llega a los glaciares o a las cimas rocosas.

Durante el invierno esta es una de las principales zonas para practicar esquí pero en verano es una verdadera exaltación de la naturaleza. Sus casas de encanto rústico, casi todas construidas en madera con techos en lajas de piedra sacadas del río, son una invitación a plantar raíces de por vida. Sus balcones, siempre adornados con flores rojas conforman un paisaje bucólico y colorido imposible de olvidar.

Para saborear tranquilamente los encantos naturales de esta región nada mejor que pernoctar en el pequeño pero atrayente pueblo de Cogne, un sitio a medio camino entre lo rústico y lo elegante donde encontrarán lo mismo a mochileros que a turistas acaudalados.

Quienes viven allí afirman que el pueblo es una joya engarzada en las montañas y no podían encontrar un símil mejor. Rodeado de imponentes montañas, Cogne regala una quietud total y se convierte en el punto de partida de las rutas de senderismo más importantes. Cada una de estas rutas tiene su encanto peculiar pero hay algunas que regalan increíbles vistas panorámicas durante casi todo el recorrido y que tienen una dificultad baja. Otros deportes muy extendidos son: el golf, la equitación y el ciclismo.

En este entorno los sabores se sobredimensionan y, aunque los platos son muy sencillos, cada ingrediente regala el encanto de lo natural. Comer una pizza hecha en un horno de leña o probar algunos de los exquisitos vinos con la denominación de origen Valle d’Aosta serán solo algunos de los placeres culinarios que se pueden degustar en esta zona.

Para poner punto final, nada mejor que acotar algunos detalles prácticos para aquellos que viajen con un presupuesto limitado:

1. Los precios de los hoteles o Bed & Breakfast no son económicos. De hecho, la habitación más económica es de 60 euros por noche.

2. Los restaurantes no son caros (en comparación con el resto de Italia) pero si se desea pasar una temporada, lo más recomendable será aprovisionarse en los grandes centros comerciales del cercano Aosta.

3. Para realizar las rutas de senderismo, nada mejor que llevarse consigo el agua y una pequeña merienda porque en las cimas de las montañas existen pequeños restaurantes pero sus precios usualmente duplican los del valle.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Envía un comentario

Tu email es nunca publicado o compartido. Los campos requeridos están marcados *

*
*

MI PLAN DE VIAJE

0

lugares agregados a

Cómo planificar tu viaje