Mar y bosque en Israel: de Tel Aviv hacia el norte

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Al visitar Israel desde fuera del Medio Oriente, creo que es difícil llegar al país sin pasar por la capital, Tel Aviv. Pero, aparte de que puede ser costoso dormir en esta ciudad, no es malo pasar por ahí…para nada.

Vista del mar mediterraneo desde Jaffa

Ubicada al borde del mar Mediterráneo, Tel Aviv es una ciudad moderna que, al crecer, ha incorporado la antigua ciudad de Jaffa. Si eres como yo y te gusta patear, un buen plan es dirigirte de tu hotel hacia la playa, y andar hacia Jaffa siguiendo la costa. Yo me quedé en una parte de Tel Aviv bastante céntrica, pero un poco al norte, y el paseo a Jaffa era todo un placer. Aún en pleno invierno, el clima era delicioso: hacia mucho sol, pero también mucho viento, entonces ¡que no se te olvide una chaqueta o una buena bufanda! Al caminar un sábado por la tarde, uno va acompañado por muchos israelíes bien abrigados, como si hiciera frío de verdad, y al mirar hacia el mar, uno nota la cantidad de gente en el agua haciendo surf y otros deportes acuáticos. Aparte de ser, por lo menos al parecer, bastante deportistas, los israelíes son muy de fiesta, y tengo entendido que en verano, uno casi deja de dormir—se lo pasa en la playa todo el día y toda la noche. Bueno, eso no fue exactamente mi experiencia, pero creo que uno lo puede pasar bien en Tel Aviv cuando sea que vaya.Subiendo de Tel Aviv hacia el norte del país, en la dirección de los Altos de Golán, el paisaje es más verde con cada kilómetro. No sé cuál será tu imagen de Israel, pero ¿montes de cada tonalidad de verde? Digamos que no lo esperaba, y ¡eso aunque quería subir al Golán justamente para caminar y disfrutar de la belleza natural! Por razones del tiempo—sorprendentemente en invierno, puede haber niebla y hasta llover—y de intereses personales—soy más mochilera secular que turista de grupo de iglesia—mi visita a los Altos de Golán quizás no fue lo máximo. Pero realmente disfruté de pasear por el malecón en Tiberíades sin que estuviera masificado de gente, del ver el paisaje mientras conducía alrededor del Mar de Galilea, y de sentir como soplaba el viento y  empezaba a chispear mientras hacía un picnic al lado de aquel cuerpo de agua tan histórico.

Lo que tendré grabado en mi memoria sobre mi estancia en Tel Aviv y más al norte es…sol, arena, mar, y comida. Si da tiempo, se puede pasear a comprar en las boutiques y tomar en los bares estilo hipster de la calle Dizengoff en Tel Aviv. Pero lo necesario es lo más básico: hay que comer bien, sea en un restaurante como Orna & Ella o en un puesto de kebab y falafel. Y debe ser obligatorio disfrutar de por lo menos una buena botella de vino tinto del lugar (y ojo: hay una gran diferencia entre los vinos israelíes baratos y los más caretes…créeme, merece la pena dejar unos shekels más en una buena botella).

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