Galicia posee un sinfín de pueblos encantadores, de paisajes extraordinarios y cascos urbanos bucólicos, trazados de ensueño y una atmósfera rural que rebosa autenticidad. Tal es el caso de Allariz, en la provincia de Orense, atravesado por el río Arnoia y declarado Conjunto Histórico Artístico.
Allariz se localiza a unos 24 kilómetros de la ciudad de Orense, y es una excursión fantástica para hacer si nos encontramos cerca. El encanto natural y monumental de esta villa me cautivó, y no es para menos, ya que posee uno de los conjuntos urbanos de mayor interés de Galicia.
Sus paisajes son verdes, rotundos, llenos de ese vigor tan presente en el norte de España, no sólo propiciado por las lluvias, sino también por la fertilidad que regala el río Arnoia a su paso por Allariz, cruzado por un puente medieval de gran valor patrimonial. El entorno natural de esta villa es, sin duda, uno de sus principales atractivos.
Allariz también en muy gallego por las diversas leyendas y el halo mágico que éstas le otorgan, tales como la leyenda del Hombre Lobo, la leyenda del gigante de Magarelos o la leyenda de Santa Mariña de Augas Santas. No nos detendremos ahora en relatarlas, pero recomiendo conocerlas antes de que lleguéis a este pintoresco pueblo.
Disfruté mucho paseando por el entramado de sus callejuelas empedradas y de tinte medieval, por su casco histórico de casitas con arquitectura y tejados tradicionales, descubriendo tras cada esquina bellos edificios y monumentos, preciosos balcones, hórreos, incluso un pequeño y antiguo cementerio que atisbé desde lo alto de una colina y que me cautivó.
Os presento a la Iglesia de San Bieito, sólo un ejemplo de las maravillas arquitectónicas y monumentales que pude contemplar en mi escapada a Allariz, un templo que data del siglo XVII y de estilo barroco. La localidad cuenta también con diversas iglesias románicas, entre las que destaca la iglesia de Santiago, de finales del siglo XII. Si buscamos diversos estilos en una misma edificación, los hallaremos en el Real Monasterio de Santa Clara, que abarca desde el gótico del siglo XIII jasta el barroco del siglo XVIII.
El palacio de los Enríquez, la Casa Torre de Castro Ojea y el Barrio Judío, son otras maravillas arquitectónicas que llenan de encanto este pueblo. Por último, un consejo: no os marchéis sin probar los deliciosos almendrados de Allariz y comprar una cajita para regalarle a mamá.



