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Tan sólo hay que pasar unas horas en Estambul para darse cuenta de que los estambulitas son, fundamentalmente, comerciantes. Esto tiene una explicación histórica: puerta de unión entre Asia y Europa, la antigua Constantinopla era un enclave estratégico de la Ruta de la Seda, que se extendía desde Xián, en China, y finalizaba en Estambul, antes de extenderse por Europa. En la actualidad, y con el auge del turismo en la capital turca, el comercio enfocado al turista se ha unido al ya de por sí existente, lo que convierte la ciudad en un bullicioso escaparate donde encontrar casi cualquier cosa que se desee.

Gran Bazar de Estambul. Foto: Pikito Madrid

Aún a pesar de que el viajero se encontrará con comercios, tiendas, y puestos ambulantes casi tras cada esquina, existen tres lugares muy destacados para realizar interesantes compras en Estambul. El primero de ellos, el Gran Bazar, un mercado de unas extraordinarias dimensiones que se extiende en el centro de la ciudad vieja, en la vertiente europea de Estambul. Es el más grande de la ciudad y uno de los más grandes del mundo. Cuenta con cerca de 60 calles, y más de 4.000 tiendas donde se venden unos 13.000 artículos diferentes.

Es de tales dimensiones que se puede acceder a él por una veintena de puertas. Los comercios se agrupan en sus calles atendiendo al tipo de actividad, a modo de gremios, y entre ellas destacan la joyería y orfebrería, las especias, lámparas, alfombras, peletería o textiles.

Gran Bazar de Estambul. Foto: Pikito Madrid

Cuando entré en el Gran Bazar y, en general, al llegar a Estambul, me imaginaba que en frente a los puestos y mercados la experiencia sería muy parecida a la que viví en Marrakech, pero me sorprendió para bien que aquí los comerciantes no resultan tan cansinos a la hora de abordar al turista. Lo que sí comparte con Marruecos, en parte debido al origen musulmán de este pueblo, es el gusto por el regateo, un arte que se debe dominar para salir airoso de cualquier tipo de transacción comercial.

Para vendernos sus productos, los comerciantes han aprendido a hablar diferentes idiomas, entre ellos el español; pero no sólo eso, sino que utilizan diversos reclamos relacionados con el origen del turista o viajero, particularidades del habla popular y relacionadas con comercios típicos del país, personajes populares, o, por supuesto, el fútbol. En la siguiente fotografía que tomé en el Mercado de las Especias podréis entender a qué me refiero, y seguro que os sacará una sonrisa.

Mercado de las Especias en Estambul. Foto: Pikito Madrid

Precisamente es éste, el Bazar de las Especias, el segundo mercado de visita obligada si lo que queremos es realizar unas compras en Estambul. Se trata de una explosión para los sentidos, pues nada más entrar nos invade el aroma y los intensos colores de los miles de especias y tés que se concentran a lo largo de sus 270 metros, en forma de ele.

El Mercado de las Especias es el segundo bazar cubierto más grande, después del Gran Bazar, claro. Se localiza en el barrio de Eminönü y data del año 1663. Este mercado forma parte del complejo formado por la mezquita Yeni Camii, una escuela, dos fuentes y una línea de comercios exteriores.

Mercado de las Especias en Estambul. Foto: Pikito Madrid

A la hora de regatear, tened en cuenta, tanto en este mercado como en general, que en la mayoría de los casos nos están duplicando el precio, por lo que si nos disponemos a regatear y conseguimos negociar un descuento del 50%, el comerciante sigue obteniendo beneficios por la venta. También sería interesante comparar el precio que nos dan con lo que nos costaría en España, para tener una idea de lo que nos están pidiendo por un determinado producto, haciendo la conversión, si procede, de liras turcas a euros, moneda en la que también se permite pagar en la mayoría de los establecimientos.

Además de especias de todos los colores, aromas y sabores, en este bazar se pueden encontrar todo tipo de dulces, frutas escarchadas y frutos secos. No podéis dejar de comparar azafrán procedente de Irán, mucho más barato que en España y de una extraordinaria calidad. La miel también es un producto que os recomiendo, deliciosa. Otra compra que no debe faltar es el lokum, una delicia turca, dulce, elaborada a base de azúcar y almidón, suave y pegajosa, que se presenta en forma de cubo y está espolvoreada con azúcar glas y aromatizada con agua de rosas o de azahar. Lo bueno de el Bazar de las Especias es que podremos degustar gran parte de los productos antes de decidir si los compramos, o no.

Istiklal Caddesi en Estambul, Foto: Pikito Madrid

Los dos mercados a los que me he referido en un principio son de tipo tradicional, destacan por su antigüedad y su historia y en ellos prima la artesanía y el souvenir. Muy diferente es İstiklal Caddesi, la calle comercial por excelencia e indicadora de la modernidad de Estambul. La calle Ístiklal es como la calle Preciados en Madrid, pero mucho más grande. En ella se suceden todo tipo de tiendas de cadenas multinacionales, bares, librerías o tiendas de música. Aquí hay un Berhska, un Calzedonia o un Mc Donald’s, entre otros, lo que rompe en cierto modo la magia que el viajero encuentra casi en cada esquina de Estambul. Llamó me atención que es en esta calle donde se alza un edificio, sede del partido comunista turco, me resultó chocante, pues no hay calle en todo Estambul que represente mejor el capitalismo que ésta.

İstiklal Caddesi se localiza en el distrito histórico de Beyoğlu, es una calle peatonal, aún a pesar de que la recorre un tranvía en el que podemos subirnos si no tenemos intención de comprar. Los edificios que en ella se levantan corresponden a un estilo de arquitectura turca del siglo XIX, y se extiende desde el barrio medieval donde se levanta la Torre de Gálata, hasta la moderna plaza de Taksim.

 

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