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La capital de Sajonia, Dresden, es una de las ciudades más bellas de Alemania. Empapada de historia, y realzada enérgicamente cual ave Fénix tras los azotes de ingentes catástrofes -el incendio de 1685, el bombardeo de 1945, la inundación de 2002- la capital de Sajonia es una ciudad coutivadora y lleva de vida.

Este año vivimos el 70 aniversario del bombardeo de la asoló en la segunda guerra mundial, echando abajo todos los edificios que habían resisitido durante la primera. Viviendo un nuevo esplendor, desde sus imponentes puentes, aún se respiran marcas que son testigos de otra desgracia: la inundación a principio de este siglo.

Foto de la placa conmemorativa de la ola de 2002 sobre el puente de Augusto. Foto: @anapiccola

Placa conmemorativa de la ola de 2002 sobre el puente de Augusto. Foto: @anapiccola

En Dresden hay nueve universidades con más de 40.000 estudiantes. La vida nocturna, lógicamente, es realmente animada y se concentra sobre todo en la zona Neustadt, donde hay unos 200 locales, bares, restaurantes y discotecas. Fue precisamente en Neustadt donde nos alojamos -siguiendo la inicitiava da #YoungDresden- ya que sin duda el barrio que no te puedes perder si te gusta salir, la música en directo, la fiesta y el arte urbano.

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¿Casa o queso? Neustadt. Foto: @anapiccola

Si la ciudad ya presenta el ratio de nacimientos más alto de Alemania -un 12%-, es precisamente en Neustadt donde sube ¡hasta el 15%! Es un barrio peculiar, lleno de arte callejero, que concentra las mejores tiendas y boutiques de la ciudad, así como gran cantidad de artesanos.

Fachada "efecto comestible" en Neustadt. Foto: @anapiccola

Fachada “efecto comestible” en Neustadt. Foto: @anapiccola

Neustadt tiene una identidad propia, se proclamó en los 90 como “República Multicolor de Neustadt”, similar a la micro-república de Christiania, en Cophenague. Cada año, en junio, celebran con una gran fiesta celebrando su particular carácter independiente, por su puesto de forma pacífica y en perfecta armonía con el resto de la ciudad.

Edificio con lluvia musical en Neustadt. Foto: @anapiccola

Edificio con lluvia musical en Neustadt. Foto: @anapiccola

Por muy poco, puedes recorrer en un tour nocturno -a tu aire, o guiado- los rincones más escondidos de este barrio. También a la luz del día hay sorpresas en sus fachadas. Edificios como estos son un festival de color. Neustadt es un escaparate de colorido arte urbano, expuesto a todos, arriesgándose que cualquiera pueda modificar las obras con nuevas aportaciones.

Pasaporte de la PRepública Colorida de Neustadt

Pasaporte: República Multicolor de Neustadt

Desde nuestra llegada, Dresden nos recibió con los brazos abiertos. Vimos los curiosos “Ampelmännchen“, en alemán “hombrecillos del semáforo”. Estas brillantes siluetas de un hombre con sombrero son desde los años 60 típicas de los semáforos de la extinta República Democrática Alemana. Tras la reunificación alemana, se convirtió en un popular icono, del que encontramos camisetas y toda clase de souvenirs. Además, desde el 2004, y sólo en Sajonia, también se encuentran versiones como “Ampelmann mochilero” o su media naranja, la “Ampelfrau”.

Ampelmann y Ampelfrau. Foto: @anapiccola

Ampelmann y Ampelfrau. Foto: @anapiccola

Dresden es una ciudad muy amigable para recorrer en bicicleta. Peatones, conductores y bicicletas conviven con respeto y amabilidad en las calles. En el centro de la ciudad, encontramos muchos afilicionados a rodar por el asfalto haciendo vistosas acrobacias tanto en bici como en patines o patinete. ¡Muy divertido!

Bicicletas. Foto: @anapiccola

Bicicletas. Foto: @anapiccola

Tras descubrir el barrio de Neustadt, nos dirigimos a descubrir el encanto clásico del centro. Por el camino, cruzamos el Elba por el puente de Augusto, flanquado por imponentes edificios, que si de día son llamativos, por la noche su sobresaliente iluminación reflejada en el río saca lo mejor de estas vistas. Uno de los edificios que más nos llamó la atención fue el del Ministerio de Finanzas, rudeado de un cuidado césped donde se disfruta de un cine de verano en temporada. Hay muchas atracciones y visitas que disfrutar al aire libre en Dresden.

Acrobacias urbanas. Foto: @anapiccola

Acrobacias urbanas. Foto: @anapiccola

En unas pocas manzanas, se concentran las construcciones arquitectónicas más llamativas, como el Edificio de la Prensa, Yenidze, la mítica Fábrica de Tabaco de Dresden con su cúpula de cristal, o el barroco Zwinger, construido sobre una antigua fortaleza que alberga ahora exposiciones y museos como el Salón de Ciencia y Matermáticas, donde descubrimos los asombros mecanismos de los primeros relojes y otros inventos científicos y mecánicos que nos dejaron boquiabiertos. Justo a sus puertas, entre el Edificio de Semperoper y la Postplatz cogimos el bus turístico.

Zwinger. Foto: @anapiccola

Zwinger. Foto: @anapiccola

A diferencia de en otras ciudades, los buses no son de colores chillones, sino que se integran mejor en el paisaje urbano. Aunque ¡ojo si no habláis alemán! porque varios de estos auntbuses solo tienen el audio en este idioma. Consejo: mira atentamente la indicación de idiomas disponibles antes de subir al autobús.

El Bus tiene varias rutas, y comenzamos en el centro, para después continuar hacia las afueras recorriendo las orillas del Elba. Se pasa por el Parque Grande -Grosser Gasten- en el que, además del Zoológico, hay una fabrica de Volkswagen abierta a visitas. La mayor parte de su fachada es de cristal, así que desde el propio parque se pueden ver los pasos de la fabricación de los coches, visita ideal para los que disfrutan averiguando cómo se hacen estas obras de ingeniería.

Fábrica en pleno parque. Foto: @anapiccola

Fábrica en pleno parque. Foto: @anapiccola

Después llegamos a Blasewitz, un curioso bosquecillo dentro de la ciudad, en el que está el registro civil. Desde el autobús, el guía propone que su quieres casarte rápido, y lo tuyo no es las Vegas, aquí tienes una opción interesante ;-P

En la ruta se aprenden curiosidades tales como el lugar exacto del mundo donde se inventó la pasta de dientes (¡y el enjuague bucal!). Pasa por otros puntos donde es aconsejable hacer una parada como el famoso Castillo de Pillnitz, con influencias artísticas de lo más variopinto. Otras paradas destacadas al pasar el Loschwitz Bridge, puente conocido como “La Maravilla Azul-, son las que te llevan a los funiculares que puedes tomar para contemplar la panorámica de Desden desde lo alto. Hay 2 tipos de teleférico: el Schwebebahn Dresden. un clásico que se construyó en 1901 y es uno de los más antiguos de Europa, y el Standseilbahn Dresden, otro Teleférico más moderno que igualmente eleva a sus pasajeros para poder abarcar esta extensa ciudad a vista de pájaro.

Teleférico antiguo. Foto: @anapiccola

Teleférico antiguo. Foto: @anapiccola

Como ves, todo lo que puedes recorrer en el corazón clásico de Dresden, divertirte en el barrio de Neustadt y descubrir la belleza de las orillas del Elba, merecen que pases al menos un fin de semana en esta capital Alemana. ¿Tienes más días para viajar? ¡Perfecto! Quédate más tiempo en Dresden, vamos a darte más ideas de qué hacer, y sugerirte más lugares que no te puedes perder desde aquí.

Por: Ana Fañanás @anapiccola

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